“El cruce de caminos es un lugar sagrado. Allí el peregrino ha de tomar una decisión.
Donde las carreteras se cruzan, se concentran dos grandes energías, el camino que será escogido y el camino que será abandonado. Ambos se transforman en un solo camino pero simplemente por un pequeño periodo de tiempo.
El peregrino puede descansar, dormir un poco, incluso consultar a los dioses que viven en los cruces, pero nadie puede quedarse allí para siempre: una vez hecha la elección, es preciso seguir adelante, sin pensar en el camino que se dejó de recorrer, o el cruce se transforma en maldición”.
(Desconozco el autor)
.

.







