Siempre existe en el mundo una persona
que espera a otra, ya sea en medio del desierto
o en medio de una gran ciudad.
Y cuando estas personas se cruzan
y sus ojos se encuentran, todo el pasado
y todo el futuro pierde su importancia
por completo, y sólo existe aquel momento
y aquella certeza increíble de que todas las cosas bajo el sol
fueron escritas por la misma Mano.
La Mano que despierta el Amor,
y que hizo un alma gemela para cada persona
que trabaja, descansa y busca tesoros bajo el sol.
Porque sin esto no habría ningún sentido
para los sueños de la raza humana.









¿Y si una de esas personas no quiere admitirlo? ¿Y si tiene miedo? ¿Cómo estar seguro de no equivocarte y errar en por quién derramas lágrimas?
Tener miedo a enamorarse es normal en las personas que no han tenido buenas experiencias anteriores. Creen que el amor trae consigo sufrimientos y tienen miedo de aceptar que también puede traer momentos mágicos y maravillosos. Simplemente no quieren lastimar o que le lastimen, entonces no lo admiten.
En la vida uno no está seguro de nada, pero vale la pena arriesgarse y no quedarse con la duda de lo que pudo ser, y tenés tanta posibilidad de que te salga mal como de que sea genial.
Entonces no siempre existe una persona esperando a otra.
Si existe solo que el miedo muchas veces te ciega y no le ves.
La conclusión a la que me haces llegar es que aunque haya dos personas predestinadas a estar juntas puede que no lleguen a encontrarse jamás o a admitir quiénes son para el otro.
Triste reflexión.
Si, puede que no lleguen a estar juntas si no luchan por lograrlo. Pero generalmente hay una de las partes que se da cuenta de que el otro es su par y no deja de soñar, de alguna manera mantiene vivo ese amor por siempre y de él se alimenta para seguir.
Soñar es gratis y no sirve más que para alimentar lo que nunca será real. El amor es cosa de dos. Si uno tiene miedo de amar, el otro no puede más que llorar, si es que sabe hacerlo. Luchar es absurdo cuando ya se ha perdido.
Los sueños existen simplemente porque alguien creyó en ellos, los deseó y decidió ir a por ellos…